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Entrevista a Alejandrina García, esposa del prisionero de conciencia Diosdado González Marrero
2 de Marzo de 2007
"“Les diría que visiten también el interior de la isla, que hablen con los cubanos -al margen de los hoteles- para que conozcan cuál es la verdadera realidad”"
La Dama de Blanco Alejandrina García hacía esta semana un llamamiento por su esposo, el prisionero de conciencia encarcelado durante la Primavera Negra de Cuba, Diosdado González Marrero. A Diosdado le están negando en prisión, desde hace más de un año, asistencia religiosa. Ya son más de 60 las cartas enviadas al gobierno cubano, sin que se haya obtenido respuesta.
Alejandrina y Diosdado son un matrimonio católico, practicante, que encuentran un gran consuelo en su fe cristiana para poder afrontar la situación que les ha tocado vivir. Él cumple una condena de 20 años de prisión por no compartir las ideas del régimen. Ya ha cumplido casi cuatro años de esta injusta condena. Tanto Diosdado como Alejandrina viven esperanzados de que esta triste situación –que les condena a vivir separados- acabe pronto.
Hasta la Primavera Negra de 2003, cuando el encarcelamiento de su esposo quebrantó la paz del hogar, Alejandrina García vivía felizmente con su esposo y los dos hijos de ambos. Diosdado formaba parte de un grupo de opositores pacíficos, ansiosos de conseguir un futuro mejor para Cuba. Alejandrina, pese a no formar parte de la oposición, sí que ha apoyado a su esposo en todo momento. Y como ella misma confiesa, la sombra del miedo a ser descubiertos siempre les acompañó.
Dentro de dos semanas Alejandrina podrá visitar a su esposo en prisión. Ha empezado ya a preparar su viaje, quizás no tanto porque los necesarios preparativos–por la travesía del viaje y las cosas que debe llevar- como por las ganas que tiene de volver a ver a Diosdado. Afortunadamente para ambos él está bien de salud y de ánimos, pero les preocupa que no les dejen cuidar su salud espiritual. A algunos prisioneros de conciencia les niegan asistencia religiosa como un instrumento para desmotivarles.
Alejandrina vive en Perico, un pequeño pueblo de Matanzas, donde apenas van turistas. La vida en las provincias es diferente. La situación de esta zona hace que además de ser difícil recibir visitas, lo sea también reunirse con las demás Damas de Blanco -sobre todo por lo mal que está el transporte en la isla-. Sin embargo la esposa de Diosdado se esfuerza por mantener el contacto con las otras Damas. Estar unidas les da fuerzas.
María Ángeles Altozano (MAA) – Buenas tardes Alejandrina. Me alegra mucho saludarla.
Alejandrina García (AG) – Hola María, buenas tardes –contesta en tono dulce-.
MAA – Alejandrina, esta semana usted ha enviado un comunicado denunciando que a su esposo, Diosdado González, le niegan la asistencia religiosa en la prisión…
AG – Sí, así es. Mire, nosotros somos católicos practicantes, por eso es muy importante poder tener asistencia religiosa para Diosdado. Hasta hace un año el sacerdote entraba en prisión y le podía dar asistencia religiosa. Pero desde hace un año el sacerdote no asiste. Y mi esposo ya ha enviado 67 cartas con la solicitud, para que un sacerdote lo pueda asistir, pero las autoridades no lo autorizan, dicen que no han recibido nada, pero eso no es cierto. El mismo párroco tiene copia de cada una de las cartas de solicitud que ha enviado Diosdado. Además le dejan asistir a otros muchos prisioneros, pero a mi esposo, que tiene una gran fe religiosa, no.
Para nosotros, los católicos, recibir al Padre, hablar con él…tener ese pequeño espacio espiritual, es muy importante, da muchos ánimos estando en prisión. Y lo que ocurre es que ellos –los funcionarios de prisión- no quieren que él reciba esa atención para desestimarlo y que se sienta en el abandono. Pero bueno, Dios no nos abandona –dice esperanzada-.
MAA – Además de este comunicado, ¿ha pensado hacer algo más para conseguir que dejen que el sacerdote visite a su esposo?
AG – Lo que voy a hacer es enviar una carta a su Santidad el Papa, contándole lo que pasa con mi esposo, que le niegan asistencia religiosa. Lo haré cuando vuelva de visitar a Diosdado dentro de dos semanas. Lo que no voy a hacer es ninguna denuncia más, ni ninguna solicitud más a las autoridades cubanas porque esto que pedimos es un derecho que no tienen por qué negarnos. Por eso lo que quiero es que el Papa sepa que en Cuba continúa la represión religiosa, que se está negando este derecho, que no hay abertura religiosa…para que lo tengan en conocimiento.
MAA – Y Diosdado, ¿cómo está?
AG – Bien, él está bien. Está bien de salud. (Muchos prisioneros de conciencia están muy mal de salud, debido a las malas condiciones en las que viven en prisión, donde a muchos se les han agravado sus problemas; por eso para la esposa de un preso, que su esposo esté bien de salud, es un gran alivio; de todos modos Diosdado padece soriasis, una enfermedad de la piel). Además tiene muy buen ánimo. Según él todos los días lo van a poner en libertad, todos los días se va a dar un cambio – nos dice sonriendo al hablar del grado de optimismo de su esposo-. Siempre nos dice “este año estaré con vosotros en casa, ya veréis”…es bueno que esté animado –cuando Alejandrina dice esto uno no sabe si lo dice porque así al menos sus esposo encuentra cierto descanso anímico o si lo dice porque en el fondo ella comparte también este grado de optimismo-.
MAA – Y usted, ¿cómo está?
AG – Bien. Aunque esta semana he estado con un dolor en los riñones. Pero bien. Y personalmente, lo que estoy es muy agradecida por toda la solidaridad y las cosas maravillosas que están haciendo desde fuera por apoyarnos. Porque al menos así sentimos que no estamos solas en esta lucha.
MAA – Alejandrina, usted vive en un pequeño pueblo, en la provincia de Matanzas, ¿cómo son las cosas allí?
AG – Las cosas aquí son diferentes que en la ciudad, porque aquí no suelen venir a visitarnos. A Cuba vienen muchos turistas españoles, pero al interior de la isla no vienen tantos; algunos creen que se están arriesgando, que se van a meter en problemas si vienen a vernos. De hecho a mí no me visitan muchos, yo además vivo alejada de la carretera central. A las ciudades sí que van más y visitan a más familiares de disidentes, porque hay más turismo allá.
Y en cuanto a la situación en Cuba en general, es lo mismo en provincias que en la ciudad, están mal las cosas en todas partes. Pero en el interior para los jóvenes la vida es más difícil. Aquí no tienen lugares de distracción, no hay cines, ni teatros que en otros sitios sí hay…a pesar de que en Cuba las funciones no sean buenas, pero al menos tendrían algo. Aquí los jóvenes ni siquiera pueden tener acceso a la música moderna. Otra cosa que está muy difícil para la juventud es el trabajo, no pueden laborar, acaban los estudios y cómo no tienen buenas ofertas de empleo están desanimados. Eso es lo que ocurre –concluye con tono firme-.
La única oferta que hay en la zona es la agricultura, y no es trabajo fácil para un joven. El turismo es sólo para los militantes del partido, no para los demás…Lo que se ha notado últimamente es que el turismo ha bajado mucho, no hay tanto turista en Cuba como debería haber en esta época. Hay hoteles vacíos y gente que trabaja en los hoteles a los que han mandado a casa de descanso porque no hay trabajo.
Y la alimentación es igual. Con la cartilla de racionamiento como en todas partes. Y una vez al mes entra el huevo, y una vez al mes entra media libra de aceite…una vez al mes…-va relatando productos que tienen restringidos-. No hay opción a la hora de adquirir alimentos. Sólo los que tienen gente fuera que les envían remesas pueden comprar productos en la shopping….- dice con desesperanza-.
MAA - Y con respecto a la situación política, ¿cómo están las cosas?
AG – Con la situación política la gente está muy desanimada porque no ha cambiado nada. No se sabe nada sobre la situación de Fidel Castro, en cuanto a ese tema todo está muy calmado. No se sabe lo que pasa con la política interna, y todo es incertidumbre. No sabemos….
MAA – Personalmente, ¿nota algún cambio?
AG – Todo está igual. No hay cambios – afirma segura y añade – esa es la realidad. La gente está más desanimada, sus rostros están tristes. No hay dinero para ropa, para nada…y además hay más represión contra los trabajadores por cuenta propia. Están cerrando el camino y no es fácil acceder a las cosas básicas, y eso está afectando al pueblo cubano. Mira, el cubano cuando tiene una muda de ropa y un plato de comida no se mete en problemas ni quiere saber de política, pero ahora están más descontentos…Y además no saben qué va a pasar.
MAA – Usted es una de las Damas de Blanco, ¿conocen en su pueblo quiénes son las Damas de Blanco?
AG – Muchos no, porque no tienen acceso a la información internacional; a los que tenían antena por donde captar canales extranjeros se las hicieron quitar. Los que tienen más acceso a esas informaciones son los que oyen la radio. Los que no, no saben quienes son las Damas de Blanco. Sí que se enteran más la gente de los pueblos, de sitios pequeños, porque las ven vestidas de blanco y les preguntan.
MAA – Y en su pueblo, ¿cómo es el trato con la gente? ¿Se ha sentido rechazada?
AG – No, para nada. Al contrario. Muchos me preguntan que cuando voy a ir a visitar a Diosdado, que cómo está, y me dicen que les dé saludos de su parte. En general sienten respeto y admiración por lo que hacemos las Damas.
Y uno se siente que se solidarizan con uno pero al margen porque hay mucha represión, y tienen miedo de meterse en problemas. Son muchos años con el mismo gobierno, y todo el que se atreva a enfrentarse es encarcelado, vejado, les hacen actos de represión a su familia….y a eso tiene miedo. Miedo a apoyarnos, a expresar sus ideas, a dar opiniones…aquí todos hablan bajito.
MAA – A pesar de estar en un lugar pequeño, ¿le han hecho alguna vez algún acto de repudio?
AG – Sí, cuando nos dieron a las Damas de Blanco, a finales del año pasado, el premio de derechos humanos Human Right First. Cuando nos dieron el premio iban a reunirse las Damas en casa de Laura. Ese día vino un grupo de gente del partido y del gobierno, me rodearon la casa, y cuatro mujeres me empujaron, me metieron dentro y no me dejaron salir, me dijeron que tenía prohibido salir, que estaba detenida. Estuve encerrada en mi propia casa cuatro días. Se turnaban para hacer guardia. No eran vecinos, eran gente comprometida del partido comunista. No me dieron ninguna explicación de por qué estaban haciendo eso y yo no sabía qué pasaba. Ni siquiera me había enterado de lo del premio, yo iba a ir a la Habana como suelo ir cada quince días. Ya cuando acabó todo, después de cuatro días, se marcharon y no me dijeron nada.
MAA – En esos momentos, ¿qué pasa por su cabeza?
AG – Una pasa miedo, porque está en una situación de incertidumbre. No sabía qué había pasado, pensé que algo grande había ocurrido para que no me dejaran salir, porque yo siempre participo en los actos. Pensé que debía ser algo muy fuerte, y que incluso me iban a detener. Una siempre siento miedo porque no sabemos qué sucederá, qué órdenes darán desde arriba para que cumplan los que están abajo.
MAA – En circunstancias normales, ¿le es difícil reunirse con las otras Damas de Blanco?
AG – No es fácil porque el transporte en Cuba es pésimo. Eso es lo peor, que no sabes a qué te expones en los viajes, cuando tiene que estar en el camino y en las paradas esperando a que alguien pare y te recoja. Pero de momento puedo ir cada quince días a La Habana.
MAA - ¿Cómo es toda esta situación para sus dos hijos? (Alejandrina y Diosdado tienen un hijo de 23 años y una hija de 18)
AG – Para mis hijos es muy difícil. Extrañan mucho a su padre, yo sufro pero para ellos es mucho más difícil.
En el 2003 a mí me arrestaron junto con Diosdado. Me metieron en un calabozo mientras que registraban toda la casa. En la casa estaban mis dos hijos. Para entrar tuvieron que partir la puerta a patadas porque ellos estaban tan asustados que no querían ni abrir la puerta. A mi hija, como no paraba de llorar la tuvieron dentro del coche de las fuerzas de seguridad en la entrada, y mi hijo estuvo dentro de la casa mientras lo revolvían todo y se llevaban cosas. Se llevaron incluso mis fotos de boda, pañuelos de la cabeza de mi hija, las cintas de cassette de mis hijos…Yo creo que a mí me tuvieron arrestada porque sabían que yo no les iba a permitir que me saquearan la casa.
En el tiempo que me tuvieron detenida me hicieron un registro corporal, y después en el juicio de mi esposo me acusaron falsamente de haberme encontrado escondido un billete de 100 dólares – comenta asombrándose aún hoy día de aquellas injustas acusaciones-.
MAA – Siempre ha apoyado a su esposo…
AG – Siempre he ayudado a mi esposo, y lo he apoyado cuando iba a los actos o reuniones de opositores. Cuando podía lo acompañaba y participaba con él. Aunque no estaba involucrada en la oposición, las fuerzas de seguridad sí sabían que yo lo acompañaba.
MAA – ¿Sintió miedo en algún momento?
AG – Sí, mucho. Muchas veces cuando salía y veía que tardaba en volver a casa pensaba que le había pasado algo, que lo habían detenido. Siempre hemos vivido con miedo.
Las personas que el Gobierno de Cuba encarceló en 2003, como Diosdado, son personas que dignamente han denunciado la violación de los derechos, de forma pacífica. No han maltratado a nadie ni siquiera de palabra. Y su fortaleza fue que a pesar de que sabían que el Gobierno los podría encarcelar se enfrentaron a él, no les detuvo le miedo. Y por eso los arrestaron.
MAA – Las Damas de Blanco, ¿están muy unidas?
AG – Sí, así es. Nos llevamos muy bien y nos damos fuerzas entre nosotras. Además todo lo que se hace lo acordamos entre todas, aunque tienen más prioridad las que están en la Habana porque es donde hay más ayuda, donde están las embajadas.
MAA – Y ¿cómo esta usted Alejandrina?
AG – Bien. A veces me desanimo cuando pasan los días y el gobierno no los libera. Pero sé que sí que pasará, que lo que hacemos, y la solidaridad de los países, como los de la Unión Europea, en especial España, o países latinoamericanos como Guatemala, Chile o Argentina, nos ayudará –dice animada-.
Lo que necesito es la libertad de mi esposo, y de los demás prisioneros políticos, y por eso lucho.
MAA – ¿Quiere dar algún mensaje para aquellas personas que vayan a leer sus palabras?
AG – Sí. Quiero decirles algo a los que vayan a leer esta entrevista. Quiero decirles que las familias de los presos de conciencia estamos muy agradecidas con la ayuda que nos están dando los países y organizaciones de fuera de Cuba. Y a los que vengan a Cuba quiero decirles que visiten también el interior de la isla, que hablen con el cubano de a pie, al margen de los hoteles y las zonas turísticas. Para que de esa manera conozcan de verdad cómo vivimos, cuál es la verdadera realidad de los cubanos. Y que no tengan miedo de visitar a las familias de los prisioneros de conciencia.
MAA – Muy bien Alejandrina, ahí quedan sus palabras. Muchas gracias y muchos ánimos para usted y para Diosdado.
AG – Gracias a ustedes, María. Saludos a todos los que nos apoyan.
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La dirección de Alejandrina García es:
C/ Santa Rita 29 entre Maceo y Santa Teresa, El Roque, Perico. Matanzas
Su esposo, Diosdado, padece soriasis. Necesita que le lleven algo para la soriasis y vitaminas.
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Esta entrevista ha sido realizada la tarde del 27 de febrero de 2007, por la periodista María Ángeles Altozano, responsable de comunicación de la ONG española Solidaridad Española con Cuba. Alejandrina hacía esta semana un comunicado en el que denunciaba que a su esposo le están negando asistencia religiosa. Dentro de unas semanas podrá visitarlo, y a su regreso enviará una carta al Papa para que tenga conocimiento de que en Cuba el gobierno restringe la libertad religiosa.
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